
Algo muy importante está ocurriendo. La señal está en encontrar a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.
Dios se manifiesta en lo sencillo, en lo pobre, en lo humilde. Se quiere quedar entre nosotros, haciendo de nuestro corazón un portal de Belén, de nuestras oscuridades un lugar que pueda ser iluminado por la verdad y de nuestras relaciones un espacio de fraternidad. Quiere que nadie viva sin casa y sin luz, sin pan y sin amor.
