Subcultura y negocio del terror

Halloween significa “All hallow’s eve”, palabra que proviene de inglés antiguo, y que significa “víspera de todos los santos”, ya que se refiere a la noche del 31 de octubre, víspera de la Fiesta de Todos los Santos. Sin embargo, la antigua costumbre anglosajona le ha robado su estricto sentido religioso para celebrar en su lugar la noche del terror, de las brujas y los fantasmas. Halloween marca un triste retorno al antiguo paganismo, tendencia que se ha propagado también entre los pueblos hispanos.

Una cultura de consumo que propicia y aprovecha las oportunidades para hacer negocios, sin importar cómo. Hollywood ha contribuido a la difusión del Halloween con una serie de películas en las cuales la violencia gráfica y los asesinatos crean en el espectador un estado morboso de angustia y ansiedad. Estas películas son vistas por adultos y niños, creando miedo en estos últimos y una idea errónea de la realidad. El Halloween hoy es, sobre todo, un gran negocio. Máscaras, disfraces, dulces, maquillaje y demás artículos necesarios son un motor más que suficiente para que algunos empresarios fomenten el “consumo del terror”. Se busca además favorecer la imitación de las costumbres norteamericanas. Ahora incluso están apareciendo payasos terroríficos, que proceden también del mismo lugar y que marcarán el halloween del presente año.

Los cristianos se están defendiendo frente a esta subcultura con lo que vienen llamando Holywins (= La santidad es vencedora). Esta fiesta católica, opuesta al halloween pagano, ofrece a niños y a adolescentes los rostros e historias de la Sagrada Familia y de los Santos, y de momento parece ser como una alternativa a halloween. En cada 31 de octubre vemos cada vez más cristianos que están rescatado de esta curiosa manera la fiesta de Todos los Santos.

El concepto holywins nació por propia iniciativa de los jóvenes católicos que salían a la calle a evangelizar y hablar sobre los santos de la iglesia, la muerte, la esperanza cristiana en la vida eterna y la reflexión sobre los familiares que ya no están.

Tuvo su origen en París en 2002 y rápidamente se extendió por el resto de países católicos por la buena acogida que tuvo. En 2008 llegó a España de la mano de D. Juan Antonio Reig Pla en su diócesis de Alcalá de Henares. Por tanto, en nuestra patria, se está propagando esta fiesta católica desde hace ocho años. Vemos ya a muchos colegios y parroquias que orientan a su gente menuda en este sentido.

Adolfo Mullor, Presbítero.


Fuente: Carta de D. Adolfo que comienza el Boletín semanal nº 647, del 30 de octubre de 2016, de la Parroquia Nuestra Señora del Socorro.