Misal Romano tercera edición. Explicación del pro multis — por muchos

PRO MULTISPOR MUCHOS

El primer domingo de Cuaresma comienza a utilizarse en las misas la tercera edición del Misal Romano en castellano. En el mismo, se ha introducido un cambio en la traducción de las palabras de la consagración del cáliz: “éste es el cáliz de mi sangre…que será derramada por vosotros y por muchos (la versión anterior decía: por todos los hombres).

Pero surge inmediatamente la pregunta: Si Jesús ha muerto por todos, ¿por qué en las palabras de la Ultima Cena dijo «por muchos»? Y, ¿por qué nosotros ahora nos atenemos a estas palabras de la institución de Jesús? A este punto, es necesario añadir ante todo que, según Mateo y Marcos, Jesús ha dicho «por muchos», mientras según Lucas ha dicho «por vosotros».

En las palabras de la consagración, el Canon Romano ha unido las dos lecturas bíblicas y, de acuerdo con esto, dice: «por vosotros y por muchos». Esta fórmula fue retomada luego por la reforma litúrgica en todas las Plegarias Eucarísticas. De hecho, cuando la misa se celebraba en latín, la fórmula de la consagración era una traducción literal de estas palabras de Jesús y se empleaba la expresión pro multis; pero cuando se tradujo a las lenguas vernáculas, el pro multis se tradujo por todos los hombres, haciendo una traducción que era, al mismo tiempo, una interpretación.

Teológicamente era una interpretación correcta, pues en el Nuevo Testamento encontramos cómo San Pablo repite que Cristo murió por todos (2Cor 5, 14–15; 1Tim 2, 6; Heb 2, 9) y en la carta a los Romanos, capítulo 5, usa todos y muchos alternativamente como sinónimos. Por ello, esta traducción – interpretación es concorde con la Palabra de Dios que ha sido inspirada por el mismo Dios.

¿Por qué nosotros ahora nos atenemos a estas palabras de la institución de Jesús? Si nos fijamos en el Nuevo Testamento, Jesús dijo a sus discípulos que Él no había venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos (Mt 20, 28; Mc 10, 45). Y en los relatos de la institución de la Eucaristía de Mateo y Marcos, afirmó que su sangre iba a ser derramada por muchos (Mt 26, 28; Mc 14, 24).

De ningún modo se quiere insinuar que Cristo no murió por todos los hombres, pues Jesús no excluyó a nadie de su voluntad de salvación a la hora de entregar su vida. Tampoco se quiere sugerir que, aunque Jesús en su intencionalidad muriera por todos, de hecho su muerte no ha aprovechado a todos, ya que quienes son, han sido o serán los beneficiarios de la Redención es algo que únicamente Dios conoce. Jesús quiso salvar a todos y para alcanzar esa salvación nos hemos de abrir a su gracia, para que se nos apliquen los méritos de su pasión.

En el muchos de Jesús no se quiere excluir a nadie, sino incluir a toda la humanidad, que es una multitud incalculable. Pero, puesto que Jesús, al instituir la Eucaristía usó la expresión por muchos, se ha querido en esta nueva edición del Misal respetar con fidelidad sus palabras. Por ello, no debemos interpretar este cambio como un deseo de excluir a nadie de la salvación, ni tampoco podemos afirmar que la fórmula por todos los hombres no es fiel a la fe cristiana, ni debemos pensar que hay una oposición entre ambas.

La Iglesia lo dice así por respeto a la palabra de Jesús, por permanecer fiel a él incluso en las palabras. El respeto reverencial por la palabra misma de Jesús es la razón de la fórmula de la Plegaria Eucarística. Pero ahora nos preguntamos: ¿Por qué Jesús mismo lo ha dicho precisamente así? La razón verdadera y propia consiste en que, con esto, Jesús se ha hecho reconocer como el Siervo de Dios de Isaías 53, mostrando ser aquella figura que la palabra del profeta estaba anunciando. La doble fidelidad del respeto reverencial de la Iglesia por la palabra de Jesús y la de Él por la palabra de la «Escritura», es la razón concreta de la fórmula «por muchos».